Una mujer relata cómo una crisis personal la llevó a desarrollar una adicción a las compras presenciales y online, afectando su estabilidad económica, emocional y familiar.
Especialistas alertan que la ortorexia, una obsesión por comer “sano”, puede causar carencias nutricionales, problemas mentales y afectar la vida social.
La adicción a las compras es la segunda adicción conductual más frecuente después de la ludopatía. Aunque durante años pasó desapercibida, el auge del comercio electrónico ha incrementado los casos y evidenciado la necesidad de diagnóstico y tratamiento especializado.
La ortorexia nerviosa es un trastorno emergente caracterizado por una obsesión extrema por la alimentación “limpia” o “pura”. Aunque no está reconocida oficialmente en el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría), puede generar desnutrición, aislamiento social y complicaciones médicas graves si no se trata adecuadamente.
Las compras en línea pueden ser prácticas y placenteras, pero cuando se vuelven impulsivas, incontrolables y generan culpa o problemas económicos, podrían convertirse en una forma de adicción conocida como oniomanía digital.
La historia de Mariana y Julieta refleja una crisis de salud mental que se intensificó tras el confinamiento por la covid-19. El aislamiento, la violencia intrafamiliar, el consumo temprano de alcohol y la falta de acompañamiento emocional han incrementado las autolesiones y los pensamientos suicidas en adolescentes, mientras el sistema educativo y sanitario lucha por responder ante el subregistro y el estigma.
El aumento de la ansiedad, la depresión y las conductas de riesgo en adolescentes plantea una pregunta urgente: ¿están las familias preparadas para afrontar estos desafíos y acompañar eficazmente a sus hijos?
La adolescencia es una etapa de profundos cambios emocionales, cognitivos y sociales que influyen en la construcción de la identidad, la autoestima y la autonomía, y que requieren acompañamiento y comprensión por parte de los adultos.
Cassie Haydal, estudiante destacada y atleta, perdió la vida a los 18 años tras consumir metanfetaminas, dejando un desgarrador mensaje sobre los riesgos de esta droga.
El testimonio de una joven con trastorno de conducta refleja cómo la mala gestión emocional y el consumo de drogas pueden agravar la salud mental en la adolescencia, una etapa especialmente vulnerable que requiere detección y apoyo temprano.
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