
02 de septiembre del 2024
Laura Maymó Gallurt
Imagen de Chat GTP (2024)
La adolescencia es un período de transición entre la niñez y la adultez que implica importantes cambios físicos, hormonales y, especialmente, psicológicos. Se divide en tres etapas: temprana (11-14 años), media (15-17 años) y tardía (18-21 años), cada una con características propias en el desarrollo de la identidad, la independencia y el pensamiento abstracto.
Durante esta etapa, los jóvenes fortalecen su identidad, buscan mayor autonomía, desarrollan habilidades sociales y experimentan fluctuaciones en su autoestima, muchas veces influida por la imagen corporal y la comparación social. El desarrollo cognitivo les permite cuestionar, reflexionar y formar opiniones propias.
Sin embargo, también pueden surgir situaciones de riesgo como presión académica, influencia de pares, uso excesivo de redes sociales, aislamiento o conductas de riesgo. Los cambios hormonales influyen en el estado de ánimo y el comportamiento, lo que puede generar conflictos o inestabilidad emocional.
El acompañamiento familiar, la comunicación abierta, la educación emocional y, en algunos casos, la terapia psicológica son herramientas fundamentales para favorecer un desarrollo saludable. Incluso producciones como Inside Out 2 ayudan a comprender de forma didáctica y sensible el complejo mundo emocional adolescente.
Comprender esta etapa como una oportunidad de crecimiento y no solo como un período problemático permite apoyar mejor a los adolescentes en su proceso de autodescubrimiento y maduración.
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