Hace cuatro años que Christian Cobo hizo público su trastorno de la conducta alimentaria (TCA). Llevaba desde los 17 sufriendo anorexia y bulimia, y junto a estas enfermedades también vino toda una mochila llena de prejuicios que no le deja avanzar.
Según el informe Bulimia masculina: existe y es tratada exitosamente de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), la incidencia de los trastornos alimentarios en los hombres es menor que en las mujeres, aunque no tengan una relación directa con el género de quienes lo sufren.
Pese haberse estudiado el caso de la anorexia nerviosa en los hombres, no se ha incidido tanto en los trastornos bulímicos, los cuales también se encuentran presentes en los varones.
La mayoría de los casos de anorexia se inician entre los 12 y 18 años. En la bulimia, la edad media se sitúa entre los 16 y los 25 años. Sin embargo, el momento de la demanda asistencial se demora entre 1 y 3 años de media, según apuntan datos del Ministerio de Sanidad.
Existen diferencias en función del género?
Normalmente, todo comienza igual, estás en la etapa de crecimiento y notas que tu cuerpo cambia. Los niños y niñas empiezan a fijarse en tus defectos, tus cambios y es ahí cuando afloran las inseguridades.
Pese a empezar de la misma forma para hombres y mujeres, la presión que las redes sociales ejercen en las personas ha evidenciado la preocupación física de forma distinta en unos y otros. Y es que la obsesión con el peso y la imagen afectan a todos. Una presión que cada vez más se deja ver en las revistas con famosos y modelos también masculinos que tienen la imagen del cuerpo 'ideal'.
Aun siendo menor la presencia de trastornos alimentarios en hombres que en mujeres, ellos pueden presentar más trastornos comórbidos (asociados), más sobrepeso premórbido u obesidad, y una edad de inicio más tardía.
Pero la enfermedad mental no viene sola, normalmente con el tiempo deriva a un segundo plano, dando paso a complicaciones médicas multiorgánicas u otros trastornos mentales como la depresión, según cuenta Cobo.
Hipotiroidismo, alteraciones cardiovasculares, gastrointestinales, neurológicas, hematológicas, vómitos, disminución de la masa ósea y riesgo de fracturas óseas, según apuntan diversos estudios.
Muchos hombres y niños se avergüenzan de las conductas que acompañan a sus trastornos alimentarios, ya que lo perciben como “enfermedades femeninas”, y por eso optan por luchar contra su condición solos.
"Me da rabia decir que los hombres somos menos en esta enfermedad cuando somos también débiles, son muchos los que compiten y dejan de comer para entrar en 'x' marcas y nadie dice ni hace nada", explica Cobo.
Sin embargo, pese a darles voz a los hombres, la realidad es que los TCA afectan en un 90% a mujeres, según datos de la Confederación de Salud Mental de España. La proporción, sin embargo, podría no estar tan desequilibrada si afloraran todos los casos, según apuntan varios expertos. Casos como el de Cobo que, pese a no acudir a un psicólogo, sabía perfectamente por lo que pasaba.
Cobo cuenta cómo iba al baño nada más comer y controlaba los tiempos de digestión para no pasarse la hora. "Llegué a dormir con bolsas de los congelados rellenas de mi vómito para que nadie supiera por lo que estaba pasando", confiesa al explicar cómo fue ese momento en el que tocó fondo.
La buena noticia es que las campañas de sensibilización pública están avanzando. Y, aunque queda mucho por hacer para educar al público sobre los síntomas y el tratamiento de los TCA masculinos.
