CAuando las personas se desvelan repetidamente para ir a comer pueden padecer un desequilibrio que requiere de cuidado y tratamiento.

Imagen de Freepik (2023)

CAuando las personas se desvelan repetidamente para ir a comer pueden padecer un desequilibrio que requiere de cuidado y tratamiento.
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Los expertos dicen que la conducta podría estar relacionada con desordenes genéticos y emocionales, y que más que dejarla pasar como un hecho anecdótico, es un asunto en el que en necesaria la consulta de un especialista. Quizá está padeciendo el llamado Síndrome de Alimentación Nocturna (SAN).

Este comportamiento, que consiste en un desajuste de los tiempos de ingesta de alimentos, además de trastornar el sueño, está asociado con desequilibrios genéticos, depresión y ansiedad. Y aunque se desconoce su prevalencia se calcula que afecta al dos por ciento de la población mundial. Incluso una investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensylvania (Estados Unidos, 2003) señala que un 6 por ciento de las personas que sufren obesidad padecen SAN.

Sobre este indicador, el neurólogo y especialista en sueño Miguel Dávila asegura que hoy la cifra es mayor: “Hasta un 30 por ciento de los obesos reconoce que asalta la nevera durante el periodo del sueño. Este trastorno –dice el especialista– es relativamente raro porque, precisamente, la gente no lo confiesa. Es más, hay personas que padecen esto y ni se han dado cuenta de que se levantan a las dos de la mañana a comer”.

También existen personas que en consulta con su médico relatan con detalle estos comportamientos alimenticios nocturnos. “Saben exactamente qué comieron –dice Dávila–, que por lo general son alimentos de alto contenido calórico”.

¿Soy un ‘comilón’ nocturno?

Las personas que padecen SAN suelen presentar, durante mínimo dos meses, los siguientes síntomas:

- No desayunan. Ingieren comida después de varias horas de despertar.

- La mitad de las calorías diarias (cerca de 56 %) las consumen entre las 8 de la noche y las seis de la mañana. Los alimentos que ingieren son, en su mayoría, carbohidratos.

- Sufren de depresión, baja autoestima y ansiedad. Cuando despiertan, sienten culpa.

- Padecen de insomnio y, en algunos casos, sonambulismo.

Estas manifestaciones se resumen, según la psicóloga Sandra Herrera, en tres condiciones preponderantes: anorexia (inapetencia) matutina, hiperfagia (exceso de apetito y consumo frenético de alimentos) nocturna e insomnio.

Cuatro categorías

En cuanto a los tipos de ‘comilones’ nocturnos, investigaciones médicas apuntan que puede haber cuatro categorías:

1. Compulsivo de tarde y noche: en el día no tiene apetito y en la noche consume desenfrenadamente alimentos hasta que logra conciliar el sueño.

2. Ansioso: despierta durante la noche con mucha ansiedad a causa de situaciones presentadas durante el día y solo encuentra tranquilidad al comer. Luego logra dormirse.

3. Con antojos: tiene antojos de alimentos específicos y busca saciarlos.

4. Comer para descansar: sufre de insomnio fuerte y siente que al comer recupera las horas de sueño perdidas y descansa.

¿Qué hacer?

El Síndrome de Alimentación Nocturna (SAN) puede ser tratado. Lo primero que se debe hacer, si sospecha de que sufre este mal, es hablar con su médico para informarle sus síntomas. Luego, a partir del diagnóstico, deberá empezar una serie de tratamientos que incluyen: evaluación nutricional, asesoría en higiene del sueño, terapias de manejo del estrés y actividad física.

El doctor Dávila asegura que el tratamiento se determina de acuerdo con las condiciones de cada paciente, pero, dice, “la psicoterapia puede ser bastante útil, pues siempre estamos expuestos a situaciones de estrés y preocupación, que se pueden manejar”.

En eso coincide la psiquiatra Olga Albornoz, quien insiste en que cuando el SAN afecta la calidad de vida de quien lo padece, son necesarias la medicación y la psicoterapia.