Para Quintin Pohl y otros adolescentes antes que él, fumar marihuana era un rito de paso. Era toda su vida social entre los 13 y los 14 años, cuando la vida social es todo. Y aunque casi todos sus amigos consumían marihuana y parecían disfrutarla, Pohl dijo, en algún punto su consumo de marihuana dio un giro que no se esperaba: lo convirtió en adicto.
Muchos ignoran que la marihuana es adictiva. Pero en salud pública y entre los profesionales de la medicina, se trata de una enfermedad muy definida que incluye secuelas físicas de abstinencia, ansiedad y dependencia psicológica.
Y también muchos dicen que va en aumento, probablemente por la creciente potencia de plantas genéticamente modificadas y por el uso de productos concentrados, o quizás porque quienes la usan están consumiéndola más veces al día.
"La existencia de la adicción a la marihuana no debería estar sujeta a controversia", dijo David Smith, médico que ha estado tratando la adicción desde que abrió una clínica gratis en Haight-Ashbury, un barrio saturado de drogas en los sesenta. "Lo vemos diariamente. La controversia debería ser por qué parece afectar a cada vez más gente".
Aunque los estimados de la cantidad de personas que consumen marihuana varían, el gobierno federal y la industria de la marihuana tienden a coincidir en que el uso total de marihuana se ha mantenido relativamente constante en la última década. El incremento en los últimos tres años ha sido leve, a pesar del mayor acceso comercial en estados que la han legalizado.
El por ciento de personas que se hacen adictas a la marihuana –estimado en un 9% entre todos los que la consumen y en un 17% entre quienes comienzan en la adolescencia—también ha sido estable. Algunos estudios indican que una proporción aún mayor de personas desarrollan dependencia, lo cual significa que padecen síntomas de abstinencia cuando dejan de usar la droga.
La tasa estimada de adicción a la marihuana es menor que las de la cocaína y del alcohol (15%) y de la heroína (24%). A diferencia de los opiáceos y los estimulantes, la dependencia a la marihuana tiende a desarrollarse lentamente: pueden pasar meses e incluso años antes de que los síntomas empiecen a afectar la vida de la persona dependiente.
No hay informes conocidos de alguien que haya muerto de una sobredosis de marihuana ni de los síntomas de abstinencia conocidos: escalofríos, sudoraciones, ansiedad, insomnio, pérdida de apetito, náuseas e irritabilidad.
De acuerdo con Nora Volkov, directora del Instituto Nacional de Abuso de Drogas, unos 2.7 millones de estadounidenses cumplen el criterio diagnóstico para considerar a una persona dependiente de la marihuana, detrás solamente de la dependencia del alcohol.
Smith, médico de un centro de tratamiento para adolescentes, especula que la potencia de la marihuana actual está provocando una incidencia mayor de problemas en el uso de la droga.
Fuente: https://www.infobae.com/america/wapo/2018/06/26/la-adiccion-a-la-marihuana-es-real-pese-a-que-muchos-ignoran-las-secuelas-fisicas-de-abstinencia-y-dependencia-psicologica/