En las últimas décadas, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han transformado profundamente la vida cotidiana, especialmente entre los jóvenes, quienes han integrado herramientas como Internet para su formación, socialización y entretenimiento. Sin embargo, este uso intensivo ha llevado a cuestionar posibles efectos negativos, como la adicción a Internet y, más recientemente, a las redes sociales.
Internet y sus implicaciones adictivas
Diversas investigaciones han identificado que el uso excesivo de Internet puede generar síntomas similares a las adicciones tradicionales: pérdida de control, ansiedad, insomnio, disminución de la actividad física, y conflictos personales. Para abordar este fenómeno, se ha propuesto un modelo biopsicosocial de la adicción, que integra factores biológicos, psicológicos y sociales. Entre las explicaciones más relevantes se encuentran las teorías cognitivoconductuales y sociocognitivas, que resaltan la influencia de pensamientos desadaptativos, expectativas positivas y la falta de autorregulación.
Desde la neurociencia, se ha observado que la adicción al Internet también puede producir alteraciones cerebrales, como una disminución en la actividad dopaminérgica, lo que la hace comparable a otras adicciones conductuales.
Redes sociales: un subtipo de adicción a Internet
El uso de redes sociales representa una de las principales actividades de los internautas en México, destacando su relevancia como un subtipo de adicción. Investigadores han desarrollado modelos que explican esta adicción tomando en cuenta el tiempo de uso, el placer que genera, y factores como la edad. Estos modelos reconocen una línea que separa el uso habitual del uso patológico o adictivo.
Teléfonos móviles: acceso fácil y riesgo creciente
El teléfono móvil se ha convertido en el principal medio de acceso a Internet y redes sociales, especialmente entre jóvenes. Esta accesibilidad ha generado nuevas formas de dependencia, como la necesidad constante de estar conectados, el uso en situaciones inapropiadas, la falta de atención, e incluso problemas financieros. Aunque el uso excesivo no siempre se considera patológico, sí puede presentar consecuencias significativas en la vida cotidiana.
Uso de redes sociales en jóvenes universitarios
Una investigación reciente con 374 estudiantes universitarios mexicanos de entre 18 y 24 años examinó la relación entre la conducta adictiva a redes sociales y el uso problemático del teléfono móvil. Los resultados mostraron que el 90% accede a Internet desde su móvil y que dedican un promedio de casi 7 horas diarias a las redes sociales, siendo WhatsApp y Facebook las más utilizadas. Además, muchos estudiantes admitieron usar redes sociales frecuentemente durante clases o actividades escolares.
Entre los principales usos reportados se encuentran el contacto con amigos (35.6%), entretenimiento (17.6%), y comunicación con la pareja (13.2%). Este patrón de uso habitual y prolongado en el tiempo puede generar riesgos de adicción, especialmente cuando interfiere con otras áreas importantes de la vida.
Conclusión
Aunque la adicción a Internet aún no está oficialmente reconocida como un trastorno en el DSM-V (salvo en el caso del “trastorno por juegos en línea”), la evidencia sugiere que los jóvenes están cada vez más expuestos a un uso problemático de redes sociales y dispositivos móviles. Es esencial seguir investigando este fenómeno, distinguiendo entre el uso saludable, el enganchamiento y la adicción, para desarrollar estrategias de prevención y atención adecuadas para los sectores más vulnerables, como los estudiantes universitarios.