A lo largo de su vida, luchó contra la adicción a la nicotina, que la llevó a vivir en la calle durante dos años. A pesar de haber superado otras adicciones, el tabaco seguía siendo una batalla constante. A los 41 años, después de escuchar una conversación sobre un programa para dejar de fumar, decidió buscar ayuda y, con el apoyo adecuado, logró abandonar el cigarro para siempre. Hoy, Angie comparte su historia para ayudar a otros, especialmente a la comunidad LGBTQ+, a comprender los riesgos del tabaquismo y la importancia de buscar apoyo para dejarlo.
Una vida marcada por la adicción al tabaco
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