“Hace 11 años dejé de fumar. El motivo principal es que no podía mantener la condición física para poder jugar con mis hijos”, comparte Mario Espadas Medina, quien hoy, a sus 46 años, forma parte del 31.6 % de hombres mexicanos que han abandonado el tabaquismo.
Los cambios positivos no tardaron en llegar. “Después de que dejé de fumar, en una semana empecé a tener más resistencia, podía aguantar la respiración y jugar con mis hijos. Además, pude tener crecimiento muscular y empecé a comer sanamente”, recuerda.
Actualmente, Mario trabaja como gerente de seguros y se mantiene comprometido con su salud y bienestar. Dedica todo el tiempo posible a su familia, convencido de que dejar el cigarro fue una de las mejores decisiones de su vida.
