Megan Malone tenía apenas siete años cuando comenzó a arrancarse el cabello de forma compulsiva, especialmente en momentos de ansiedad o frustración. Lo que inició como un comportamiento ocasional terminó convirtiéndose en un trastorno que afectó profundamente su vida diaria.
Durante dos años, la adolescente, originaria de Coventry, Inglaterra, llegó a arrancarse mechones de pelo sin poder controlarlo, lo que generó cambios visibles en su apariencia y un fuerte impacto emocional.
En entrevista con la BBC, Megan relató cómo la tricotilomanía marcó su infancia y adolescencia temprana, un trastorno que se caracteriza por la necesidad repetitiva e incontrolable de arrancarse el cabello u otro tipo de vello corporal.
Aunque puede aparecer en la infancia, suele desarrollarse en la adolescencia y estar asociado a estrés o ansiedad. Su prevalencia estimada es baja, pero afecta más a mujeres que a hombres.
Gracias a tres meses de terapia psicológica, Megan logró superar el trastorno y recuperar su cabello, describiendo el proceso como un cambio importante en su vida.
