La ortorexia no me deja comer el pastel de la abuela

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La ortorexia no me deja comer el pastel de la abuela
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Citlalli Mer comenzó su lucha contra la ortorexia tras haber padecido anorexia y trastorno por atracón. Aunque su peso ya era "normal", las obsesiones alimentarias persistieron, transformándose en una preocupación extrema por la calidad y composición de los alimentos. Pensamientos constantes como "ya comiste mucha proteína" o "me siento cansada, ¿será que me falta glucosa?" invadían su mente.

Esta obsesión la llevó a evitar alimentos que antes disfrutaba, como el pastel de la abuela, y a rechazar comidas familiares por temor a no cumplir con sus estrictos estándares. A pesar de las restricciones, experimentaba atracones, pero solo de alimentos "permitidos" como lechuga, zanahoria o pepinos, lo que ocasionaba problemas digestivos. Su entorno, al no comprender la gravedad de su situación, la alentaba a seguir con su estilo de vida "saludable".

Citlalli expresa su frustración al no poder disfrutar de la comida sin culpa, deseando poder volver a una relación sana con la alimentación. Reconoce que la ortorexia es una enfermedad mental que no se elige y que, a menudo, no es reconocida por los demás si no se manifiesta en una delgadez extrema.

Este testimonio resalta la importancia de entender que la ortorexia es un trastorno serio que afecta la calidad de vida y que requiere atención profesional para su tratamiento.