La eliminación de productos procesados y comida chatarra en las escuelas ha generado diversas reacciones entre los estudiantes. Con el objetivo de promover una alimentación más saludable, algunas instituciones educativas han comenzado a modificar los menús y a ofrecer opciones más naturales. Sin embargo, varios alumnos consideran que los cambios no han sido del todo efectivos ni atractivos para su dieta diaria.
En entrevista con Infobae México, estudiantes de preparatoria de la Universidad del Valle de México (UVM) compartieron su experiencia con las nuevas opciones de alimentos disponibles en la escuela. Algunos señalaron que los paquetes de comida que ahora se venden son demasiado simples y no siempre resultan suficientes para cubrir sus necesidades durante la jornada escolar.
Diego, estudiante de segundo grado de preparatoria, explicó que aunque suele llevar comida desde casa, en ocasiones esta no es suficiente. Además, mencionó que las nuevas opciones disponibles en la escuela no le resultan atractivas. Según comentó, muchos de los alimentos ofrecidos consisten en verduras secas, semillas o arroz inflado, lo que hace que algunos estudiantes prefieran no consumirlos.
Otros alumnos también expresaron su inconformidad con la falta de variedad en los nuevos menús. Consideran que, aunque la intención de promover hábitos saludables es positiva, una buena educación alimenticia comienza principalmente en el hogar. Desde su perspectiva, restringir ciertos alimentos dentro de la escuela no necesariamente cambiará los hábitos de consumo si los estudiantes pueden adquirir productos similares fuera del plantel.
Por su parte, Fernanda, también estudiante de segundo de preparatoria, señaló que los alimentos disponibles —como amaranto, cacahuates, frutas secas y arroz inflado— no le parecen suficientes para un desayuno completo. Aunque reconoce la importancia de fomentar una alimentación saludable, considera que las opciones deberían ser más variadas y equilibradas para resultar más atractivas para los alumnos.
Estos testimonios muestran que, si bien las medidas buscan mejorar la salud de los estudiantes, su implementación también enfrenta retos relacionados con la aceptación de los jóvenes, la variedad de alimentos y la forma en que se promueve la educación nutricional dentro y fuera de la escuela.
