La anorexia no era solo dejar de comer, era dejar de sentir

Freepik

La anorexia no era solo dejar de comer, era dejar de sentir
Freepik

“Durante años pensé que tenía el control. Contaba calorías, evitaba comidas sociales y me obsesionaba con mi peso todos los días. Lo que no veía era cómo me estaba apagando poco a poco. Perdí amistades, energía, y casi pierdo la vida. La comida se convirtió en mi enemigo, y yo misma en mi mayor crítica. No fue hasta que toqué fondo —con 39 kilos y el corazón al borde del colapso— que acepté que necesitaba ayuda. El proceso de recuperación ha sido largo y doloroso, pero también ha sido la experiencia más valiente de mi vida. Hoy entiendo que merezco alimentarme, no solo de comida, sino de afecto, de paz y de respeto por mi cuerpo.”

— Andrea M., 27 años, en recuperación desde 2022