“Estamos ante un cambio de paradigma en tecnología de aceleradores. Lo que hoy requiere edificios enormes y grandes inversiones —generar haces de rayos X intensos para investigación y medicina— podría, en el futuro, estar disponible sobre una mesa de laboratorio. Esto no solo abre puertas a más centros de investigación, sino que también democratiza el acceso a herramientas de frontera.”
— Javier Resta-López, coautor del estudio y físico de la Universidad de Valencia
investigador del proyecto destaca cómo este acelerador ultracompacto podría cambiar el acceso a la tecnología
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