“El Tren de Aragua no es solo una banda criminal, es una red transnacional que se ha infiltrado en varios países de América Latina con una estructura muy organizada y adaptable”, explica Laura Méndez, investigadora del Observatorio de Crimen Organizado del Cono Sur.
“Lo más preocupante es su capacidad para operar simultáneamente en el narcotráfico, la trata de personas y la extorsión, aprovechando vacíos institucionales y fronteras porosas. Es un fenómeno que combina violencia, poder económico y un discurso que busca legitimarse en los barrios más vulnerables”, concluye.
