El momento que cambió su vida llegó cuando su padre fue diagnosticado con cáncer de pulmón. Vivir de cerca su enfermedad y ver las consecuencias del tabaco tuvo un fuerte impacto en ella. Cada vez que encendía un cigarro mientras su padre luchaba por respirar, sentía una gran culpa. Fue entonces cuando entendió que debía dejar de fumar, no solo por su salud, sino también por ella misma y por las personas que ama.
Durante el proceso de dejar el tabaco, Mercedes se aferró a una idea muy clara: lo estaba haciendo porque realmente quería cambiar su vida. Con el paso del tiempo comenzó a notar mejoras importantes, como recuperar el olfato, tener más resistencia al hacer ejercicio y sentirse con más energía. También se dio cuenta de cuánto tiempo había perdido dependiendo de un cigarro.
Hoy asegura que dejar de fumar le devolvió algo muy valioso: la libertad. Ya no depende del tabaco y puede disfrutar plenamente de su tiempo y de los momentos cotidianos. Su consejo para quienes están pensando en dejarlo es simple pero poderoso: tener claro que realmente quieren hacerlo. Aunque el proceso no es fácil, afirma que cada esfuerzo vale la pena y que la recompensa es una vida más libre y saludable.
