"De flaco criticado a adicto al gimnasio: mi lucha contra la vigorexia"

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"De flaco criticado a adicto al gimnasio: mi lucha contra la vigorexia"
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Cuando tenía 15 años, era muy delgado y sufría burlas constantes que lo hacían sentir débil e indefenso. Un día decidió inscribirse al gimnasio con la meta de transformar su cuerpo. En solo 12 meses, pasó de pesar 60?kg a alcanzar 97?kg en tres años. El cambio físico fue impresionante, pero pronto se volvió una obsesión: aunque su cuerpo ya era fuerte, él continuaba viéndose pequeño.

Comenzó a entrenar cada vez más, convencido de que nunca era suficiente. A pesar de los resultados, se percibía como flaco. Con el tiempo su percepción se volvió distorsionada: el espejo le mentía. Se ejercitaba por más de una hora y media diaria, y pasaba largas sesiones buscando nuevos programas para aumentar su masa muscular 

Empezó a consumir suplementos y medicamentos sin regulación, con la creencia de que lo ayudarían. Esto le provocó nerviosismo, irritabilidad e incluso agresividad. Su salud mental y física se deterioró: perdió amistades, se distanció de su familia y casi abandona trabajos y obligaciones sociales debido a su obsesión 

Finalmente, Ernesto reconoció que lo suyo no era simplemente disciplina, sino una enfermedad: la vigorexia. A partir de ese reconocimiento inició un tratamiento basado en psicoterapia para abordar su imagen corporal y lidiar con sus ansiedades. También redujo su consumo de suplementos y adaptó su entrenamiento hacia un enfoque más equilibrado 

Hoy, cuando mira hacia atrás, comparte su experiencia para ayudar a otros en situación similar:

“Lo único que les digo es que no se preocupen. Los cambios vienen poco a poco, tengan paciencia, porque lo que viene rápido, rápido se va”