Cambiar mi alimentación me salvó la vida.

Imagen de benzoix, (freepik)

Cambiar mi alimentación me salvó la vida.
Imagen de benzoix, (freepik)

"Durante años llevé una dieta alta en grasas, azúcares y comida rápida. A los 42 años me diagnosticaron hipertensión y prediabetes. Fue un llamado de atención. Con el apoyo de un nutriólogo, comencé a seguir una dieta mediterránea: más vegetales, legumbres, aceite de oliva y menos procesados. En menos de un año, bajé 12 kilos, mis niveles de glucosa se normalizaron y dejé los medicamentos para la presión. Hoy, a los 46, me siento con más energía que cuando tenía 30. Comer bien no solo cambió mi cuerpo, cambió mi vida.”
— Luis A., Guadalajara, Jalisco