Vigorexia en adolescentes, una obsesión silenciosa que crece

Freepik (2025).

Vigorexia en adolescentes, una obsesión silenciosa que crece
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Cada vez más adolescentes desarrollan una relación obsesiva con el ejercicio físico y la imagen corporal, dando lugar a un preocupante aumento de casos de vigorexia. Este trastorno, también conocido como dismorfia muscular, se caracteriza por una percepción distorsionada del cuerpo y una necesidad compulsiva de ganar masa muscular, aun cuando el físico ya esté dentro o por encima de lo saludable.

Especialmente frecuente entre varones adolescentes y adultos jóvenes, la vigorexia lleva a quienes la padecen a entrenar en exceso, seguir dietas estrictas y, en casos extremos, consumir esteroides anabólicos. La adolescencia, una etapa vulnerable marcada por inseguridades físicas y emocionales, se convierte así en un terreno fértil para este trastorno.

Factores como la presión social, la influencia de redes como Instagram o TikTok —que muestran modelos corporales inalcanzables—, y entornos que valoran en exceso la estética, contribuyen a la aparición del problema. Las señales de alerta incluyen cambios drásticos en la alimentación, aislamiento social, ansiedad si no se entrena y uso de suplementos o esteroides.

Los efectos pueden ser severos: lesiones físicas, desequilibrios hormonales, ansiedad, depresión y deterioro de la vida social y escolar. Por eso, especialistas advierten sobre la importancia de la detección temprana y el acompañamiento profesional y familiar.

Promover la diversidad corporal, una autoestima sólida y una relación saludable con el cuerpo es clave para prevenir este trastorno que crece silenciosamente y puede dejar profundas secuelas si no se trata a tiempo.