La dismorfia muscular, también conocida como vigorexia o complejo de Adonis, es un trastorno que se manifiesta como preocupación obsesiva por no ser lo suficientemente musculoso. Quienes la padecen dedican tiempo excesivo al ejercicio y entrenamiento con pesas, adoptan dietas estrictas y, a menudo, recurren al uso de suplementos o esteroides anabólicos.
Aunque puede presentarse en mujeres, la vigorexia ocurre casi exclusivamente en hombres, principalmente adolescentes, y forma parte de los trastornos dismórficos corporales, donde las personas perciben defectos inexistentes en su apariencia. Los síntomas incluyen ansiedad, angustia ante la exposición del cuerpo, sobreentrenamiento, comparación compulsiva con otros y cambios de humor.
Investigaciones recientes señalan que el uso de suplementos para aumentar masa muscular puede aumentar el riesgo de desarrollar este trastorno, y que la preocupación por la apariencia se intensifica durante la adolescencia. Si no se trata, la vigorexia puede afectar la vida diaria, provocar depresión, ansiedad e incluso pensamientos suicidas.
El diagnóstico se realiza mediante evaluación psicológica que incluye factores de riesgo, antecedentes médicos y familiares, y análisis de comportamientos relacionados con la imagen corporal. El tratamiento combina psicoterapia cognitivo-conductual, medicación cuando es necesario y apoyo en entornos saludables; en casos graves, puede requerirse hospitalización psiquiátrica.
