El consumo de drogas y otras sustancias en adolescentes puede pasar desapercibido si no se identifican las señales de alerta a tiempo. Conocer los indicios emocionales, sociales y físicos permite a padres y profesionales actuar de manera temprana y preventiva.
Señales emocionales y sociales:
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Cambios de humor frecuentes: irritabilidad, tristeza o excitación inusual.
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Mentiras recurrentes o comportamientos manipuladores.
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Aislamiento de amigos antiguos o nuevos círculos sospechosos.
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Desinterés en actividades habituales o pérdida de motivación.
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Absentismo escolar o bajo rendimiento académico.
Signos físicos y conductuales:
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Alteraciones en el sueño y apetito.
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Ojos enrojecidos, pupilas dilatadas o movimientos descoordinados.
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Descuidar la higiene personal y el aspecto físico.
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Uso de objetos extraños o olor a sustancias químicas.
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Conductas de riesgo o agresivas.
Consecuencias del consumo:
El consumo repetido puede afectar la salud física y emocional, y en algunos casos generar problemas más graves como episodios psicóticos o depresión profunda. Reconocer estas señales permite a las familias y profesionales intervenir antes de que el consumo se consolide como adicción.
Recomendaciones:
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Observar sin asumir conclusiones inmediatas.
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Mantener una comunicación abierta y sin juicios.
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Buscar apoyo profesional ante cualquier sospecha de consumo.
