¿La lucha de EE. UU. contra el fentanilo ha permitido el auge de la cocaína en América Latina?

Gemini (2025).

¿La lucha de EE. UU. contra el fentanilo ha permitido el auge de la cocaína en América Latina?
Gemini (2025).

Ecuador, antes considerado uno de los países más seguros de Sudamérica, se ha visto atrapado en una crisis extrema de violencia provocada por una alianza de pandillas, cárteles mexicanos, mafias europeas y guerrillas. Para 2022, el Estado había perdido el control de las cárceles, los homicidios aumentaban y el país se había convertido en un corredor clave para el tráfico mundial de cocaína.

Aunque Ecuador pidió ayuda a Estados Unidos, la respuesta inicial fue limitada. Desde el gobierno de Trump y continuando con Biden, Washington centró su estrategia antidrogas casi exclusivamente en el fentanilo, dejando de lado la lucha contra la cocaína. Según funcionarios estadounidenses y ecuatorianos, este cambio permitió que los grupos criminales crecieran con fuerza, convirtiendo a Ecuador en una “superautopista” de cocaína por donde podría circular hasta el 70% del suministro mundial.

Mientras el consumo de cocaína aumenta a nivel global, las organizaciones criminales aprovecharon la falta de atención internacional y consolidaron poder dentro del país. En Ecuador, la violencia alcanzó niveles sin precedentes: coches bomba, secuestros, asesinatos públicos y pandillas armadas controlando barrios, prisiones e incluso zonas marítimas. La presión criminal es tal que muchos jóvenes aspiran a unirse a las pandillas.

Cuando la crisis explotó, Estados Unidos finalmente incrementó la ayuda: expandió la oficina antidrogas en Quito, aumentó la asistencia económica y apoyó operativos militares. Aun así, las fuerzas ecuatorianas reconocen que están superadas por el poder económico y armamentístico de las mafias y por la corrupción interna que obstaculiza los operativos.

El presidente Daniel Noboa ha respondido con una fuerte militarización que ha generado críticas por afectar libertades civiles, mientras los cárteles continúan expandiendo su influencia. Las alianzas criminales ya abarcan grupos mexicanos, colombianos y mafias europeas, lo que ha internacionalizado aún más la violencia.

Incluso funcionarios extranjeros han sido víctimas indirectas de estos grupos: un diplomático estadounidense descubrió que sus pertenencias enviadas a Europa habían sido reemplazadas por paquetes de cocaína, evidencia del alcance del crimen organizado.