Un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) reveló que la exposición al humo de tabaco durante el embarazo y la primera infancia acelera el envejecimiento biológico en los niños y niñas. También se encontró relación con la presencia de hollín en el hogar, derivado de la contaminación del aire.
La investigación analizó más de 180 factores ambientales en 1,173 menores de seis países europeos y utilizó relojes epigenéticos para medir la edad biológica. Los resultados indican que las exposiciones tempranas, incluso antes del nacimiento, pueden dejar huellas duraderas en el metabolismo y aumentar el riesgo futuro de enfermedades cardiovasculares, metabólicas o neurodegenerativas.
Aunque no se establece una relación causal directa, este estudio subraya la importancia de reducir la exposición a contaminantes desde la gestación y la infancia temprana, con el objetivo de promover un envejecimiento más saludable a lo largo de la vida.
