En TikTok circula el reto de la llamada “dieta de las princesas Disney”, un conjunto de prácticas extremas disfrazadas de inocencia que reproducen patrones propios de la anorexia y la bulimia. Los vídeos, presentados con voces suaves y estética pastel, promueven días de ayuno o ingestas mínimas, como comer solo manzanas, reemplazar comidas por té o no superar las 550 calorías.
Los algoritmos empujan rápidamente a los adolescentes hacia estos contenidos, que se camuflan con códigos para evitar la moderación. Jóvenes con trastornos alimentarios previos describen cómo estos vídeos alimentan sus pensamientos dañinos y dificultan la recuperación. Especialistas advierten que la exposición a estas prácticas se da cada vez a edades más tempranas, en un contexto donde los estereotipos corporales y la presión estética están muy presentes.
Expertos en salud mental y organismos profesionales señalan riesgos graves: cetosis, arritmias, alteraciones hormonales y un aumento acelerado de los trastornos de la conducta alimentaria. Aunque algunas plataformas aplican filtros, los contenidos reaparecen en canales privados y su expansión es difícil de controlar. Instituciones sanitarias reclaman una mayor regulación para proteger a los menores.
