Esta es la perversa tendencia que triunfa en redes: ¿solidaridad o puro 'postureo'?
Imagen de: wayhomestudio Freepik (2024).
La omnipresencia de plataformas como Instagram, Facebook y Twitter ha facilitado la difusión masiva de imágenes y narrativas. Esa simplicidad ha hecho que diferentes individuos las utilicen de manera delictiva. Por ejemplo, para enviar fotos íntimas sin el consentimiento de los implicados o, ahora, también, lucrarse publicando contenido sobre personas en situaciones vulnerables
El fenómeno poverty porn o pornografía de la pobreza se ha vuelto muy habitual entre la población. Hasta tal punto que hay quien ha llegado a hacerse viral en diferentes redes tan solo por publicar la situación en la que viven otras personas.
En 2009, el periodista Matt Collins definió el poverty porn como "cualquier tipo de medio, ya sea escrito, fotografiado o grabado, que explota la condición de los pobres con el fin de generar la simpatía necesaria para vender periódicos, aumentar las donaciones caritativas o el apoyo a una causa determinada".
La normalidad establecida en la sociedad sobre la exposición de la realidad por medio de las redes sociales hizo que en un primer momento nadie se viese ofendido por el poverty porn.
Este consumismo constante ha hecho que se relacione con la pornografía, por la cantidad de personas que están continuamente buscando vídeos o disfrutan de aquellos que ven.
Muchos de los individuos que subían este tipo de vídeos a la red, se acercaban únicamente a los barrios pobres para grabar y conseguir viralizarse en plataformas como TikTok. Estas publicaciones no solo viralizaban la situación en la que se encontraban, sino también el estado en el que vivían.
Lo cierto es que el poverty porn también llamó a la puerta nacional. Ya no era el fentanilo, sino que personas afectadas por otras drogas o, simplemente, en situación de pobreza, también se hacían virales por la red.
El poverty porn ha generado muchos comentarios, pero principalmente críticas y preocupaciones éticas por la deshumanización de las personas que están pasando por situaciones de vulnerabilidad.
Al final, lo que provoca el fenómeno es la transformación de personas en espectáculos públicos, sin considerar como se pueda sentir y mucho menos, tener en cuenta su consentimiento.
