Ciudad de México, julio 2025 — El desabasto de medicamentos en México se ha convertido en una crisis estructural que afecta a millones de pacientes, a pesar de las promesas gubernamentales de resolver el problema. Aunque el gobierno federal aseguró que el abasto estaría normalizado a inicios de 2025, la escasez persiste en entidades como la Ciudad de México, Jalisco, Colima y Michoacán.
Según datos del colectivo Cero Desabasto, en los últimos cuatro años se han registrado más de 26,000 reportes ciudadanos. Entre los medicamentos más escasos figuran tratamientos para hipertensión, diabetes, epilepsia y osteoporosis, como el ácido risedrónico, esencial para más de 10 millones de mexicanos con esta enfermedad.
Entre las principales causas del desabasto se encuentran cambios en el modelo de compras del gobierno desde 2019, problemas de distribución estatal, y factores globales como la escasez de materias primas. Expertos advierten que la centralización de adquisiciones ha generado ineficiencias logísticas que agravan la crisis.
Instituciones como el IMSS y el ISSSTE están bajo fuerte presión. En marzo, más del 30% de los pacientes del IMSS en la CDMX no pudieron surtir sus recetas. Mientras tanto, en el ISSSTE, la espera para recibir medicamentos básicos puede superar los 20 días.
Pese a múltiples anuncios oficiales desde 2020, los resultados han sido insuficientes. Pacientes y médicos reportan efectos graves: recaídas, hospitalizaciones, gastos excesivos en farmacias privadas y un creciente deterioro en la salud mental.
Especialistas proponen reformar el modelo de compras, digitalizar el sistema de recetas y adoptar buenas prácticas de países como Chile y Brasil. Sin embargo, la incertidumbre persiste.
El desabasto de medicamentos ya no es solo un problema logístico, sino una amenaza a la salud pública y a la dignidad de millones de mexicanos.
