Cierra un año con la mayor cantidad de conflictos bélicos desde la Segunda Guerra Mundial

Freepik (2025).

Cierra un año con la mayor cantidad de conflictos bélicos desde la Segunda Guerra Mundial
Freepik (2025).

.El año 2024 cerró con 56 conflictos bélicos activos en 92 países, la cifra más alta desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Así lo reveló el más reciente Índice Global de Paz, que también reportó una disminución del 0.56% en los niveles de paz global solo en el último año, acumulando 13 retrocesos en los últimos 15 años.

Entre los conflictos más graves destacan la guerra entre Rusia y Ucrania y el conflicto entre Israel y Palestina, ambos con implicaciones geopolíticas globales. Según el Real Instituto Elcano, los conflictos actuales rara vez terminan en victorias claras o acuerdos de paz: desde los años 70, las resoluciones definitivas han caído del 49% al 9% en victorias decisivas y del 23% al 4% en acuerdos negociados.

Además, las consecuencias humanitarias son alarmantes: más de 162,000 muertes por combates en el último año y un número récord de desplazados forzados en busca de seguridad. Steve Killelea, del Instituto para la Economía y la Paz, alertó sobre el “récord de conflictos, el aumento de la militarización y la competencia estratégica global”.

Un panorama geopolítico cada vez más complejo

La internacionalista Elsa Cardozo advierte que los conflictos actuales ya no son solo locales o internos, sino abiertamente internacionales, con alianzas, apoyos externos y consecuencias globales. Ejemplos como el de Ucrania, Israel y Myanmar muestran cómo los intereses cruzados entre potencias globales definen el desarrollo del conflicto.

Cardozo destaca la agresividad rusa en Ucrania y la ofensiva israelí en Gaza como focos de reconfiguración geopolítica. En el Medio Oriente, el respaldo de Irán a Hamás y Hezbolá intensifica el conflicto regional, mientras Siria sigue sumida en la incertidumbre.

El rol de potencias como Estados Unidos y China también cambia. Según Cardozo, ahora se observa una tendencia a intervenir de forma indirecta, disminuyendo el riesgo y los costos, como lo demuestra el caso de EE.UU. en Ucrania, donde brinda apoyo militar sin desplegar tropas.

Impactos económicos y energéticos

El conflicto ha afectado seriamente la economía global. El coronel retirado Octavio Pérez subraya que la guerra en Ucrania impactó el mercado alimentario, recordando que Ucrania era uno de los mayores exportadores de maíz y trigo. El bloqueo de puertos ucranianos provocó escasez en África y Asia.

Además, las sanciones a Rusia han alterado mercados energéticos y agrícolas, afectando el suministro de fertilizantes y petróleo. Las nuevas dinámicas geoeconómicas, como la compra de crudo ruso subsidiado por India, añaden tensión a la economía internacional.

Estados Unidos: entre la ayuda y la diplomacia

Washington ha destinado miles de millones a Ucrania. En diciembre de 2024, EE.UU. aprobó un préstamo de $20,000 millones para Kiev, como parte de un paquete mayor del G7. Sin embargo, el panorama podría cambiar con una nueva administración en la Casa Blanca. Según Pérez, Donald Trump ha declarado que presionará para negociar la paz, incluso suspendiendo la ayuda si no hay avances.

Elsa Cardozo cree que un eventual cambio de política estadounidense podría empujar hacia un acuerdo de congelamiento del conflicto en Ucrania, aunque sin garantías de sostenibilidad a largo plazo.

Medio Oriente: sin solución a corto plazo

Según el profesor Carlos Castañeda, es poco probable que el conflicto entre Israel y Palestina tenga una solución definitiva en 2025. Las tensiones internas en Israel y la persistencia de grupos extremistas dificultan cualquier avance. Agrega que el futuro de Siria sigue siendo incierto, con la presencia militar rusa aún activa y un posible interés de Moscú por aumentar su influencia en la región.

Conclusión

El año 2024 dejó en evidencia una reconfiguración del orden internacional marcado por una creciente militarización, conflictos prolongados y un retroceso sostenido de la paz global. Con una economía cada vez más interdependiente y actores cada vez más estratégicos, la resolución de los conflictos parece depender más de la diplomacia multilateral y de alianzas geopolíticas que de soluciones militares.

2025 se perfila como un año clave, donde los movimientos de potencias como EE.UU., China y Rusia podrían definir si se avanza hacia la estabilidad o si el mundo se adentra aún más en una era de confrontaciones prolongadas.