El dato, fue revelado en las Jornadas Académicas del Día Nacional contra el Uso Nocivo de Bebidas Alcohólicas, mismo que abre una conversación urgente sobre salud mental, presión académica y acompañamiento juvenil.
La doctora Ana Karen Talavera Peña, investigadora de la UAM Lerma, informó que la combinación de ansiedad, estrés académico y conflictos familiares incrementa el consumo entre jóvenes.
Explicó que ansiedad y alcohol se retroalimentan y describió este vínculo como “un ciclo difícil de romper”.
Talavera recordó que 92.3% de los estudiantes probó alcohol al menos una vez.
