Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son alteraciones graves y persistentes en los hábitos de alimentación, acompañadas de pensamientos y emociones angustiantes que no pueden explicarse por otra enfermedad, no son apropiadas para la edad y no se ajustan a las normas culturales. Entre ellos destacan la anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, trastorno por atracón, trastorno evitativo/restrictivo de la ingesta, síndrome de pica y trastorno por rumiación.
Aunque pueden presentarse en cualquier edad y género, son más frecuentes en adolescentes y adultos jóvenes, y la anorexia y la bulimia afectan principalmente a mujeres. Estos trastornos tienen la tasa de mortalidad más alta entre las enfermedades psiquiátricas y suelen coexistir con depresión, ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo y adicciones.
Principales síntomas
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Anorexia nerviosa: puede ser restrictiva (dieta, ayuno, ejercicio excesivo) o con atracones/purgas. Los síntomas incluyen pérdida de menstruación, mareos, intolerancia al frío, debilidad muscular, estreñimiento severo, fracturas por estrés, depresión y fatiga.
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Bulimia nerviosa: alterna dietas estrictas con episodios de atracones seguidos de purgas. Puede presentarse en personas con peso bajo, normal u alto. Signos frecuentes son idas al baño tras comer, desaparición inexplicable de comida, dolor de garganta, caries, abuso de laxantes o diuréticos y deshidratación.
Causas
No existe una única causa. Influyen factores biológicos (predisposición genética), psicológicos (baja autoestima, trastornos emocionales) y socioculturales (estigma, bullying, estereotipos de belleza). Eventos como presión para adelgazar o enfermedades que implican pérdida de peso pueden detonar el trastorno.
Tratamiento
El abordaje debe ser integral y multidisciplinario, atendiendo complicaciones médicas, nutricionales y psicológicas, con participación de la familia o red de apoyo. Con tratamiento adecuado, es posible recuperar la salud física y emocional y restablecer hábitos alimenticios saludables.