La búsqueda constante de la sustancia consume los pensamientos y sentimientos del adicto, reemplazando las relaciones y actividades significativas.
¿Es verdad que el adicto deja de querer a su familia o amigos?
¿Una persona drogadicta deja de querer a su familia o personas cercanas y se convierte en un extraño? ¿Los adictos no quieren a nadie?
Nada más falso.
No es verdad que un adicto no quiera a nadie. De hecho, la mayoría de las personas que luchan contra la adicción mantienen gran afecto y amor hacia sus seres queridos, como familiares y amigos.
Sin embargo, la adicción puede distorsionar la forma en que expresan este amor y puede afectar profundamente sus relaciones.
¿Por qué ocurren los cambios de personalidad o comportamiento?
En la mayoría de casos, la adicción conduce a una pérdida de control sobre las emociones, provocando cambios drásticos en el humor, como irritabilidad, agresividad o depresión. La inestabilidad emocional hace que el adicto oscile entre estados de euforia y depresión e incluso desesperación.
Además, las drogas pueden afectar la capacidad del individuo para experimentar emociones genuinas, causando apatía o anhedonia.
La adicción puede alimentar comportamientos impulsivos, deshonestidad y falta de responsabilidad. La obsesión por conseguir y consumir la droga puede eclipsar valores y principios morales, llevando a comportamientos autodestructivos y relaciones fracturadas. Es por eso que podemos tener la percepción errónea de que los adictos no quieren a nadie.