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  • Acelerador contra PFAS

28 de January del 2026

Los aceleradores de partículas han sido clave para algunos de los mayores avances científicos y tecnológicos de la historia. Desde estudiar los componentes fundamentales del universo hasta tratar el cáncer o analizar materiales industriales, estas enormes máquinas han impulsado la ciencia moderna. Sin embargo, su gran tamaño y alto costo han limitado su acceso a unos pocos centros especializados en el mundo.

Ahora, un nuevo estudio propone un concepto revolucionario: un acelerador de partículas tan pequeño como el grosor de un cabello humano. A diferencia de instalaciones gigantes como el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), que mide 27 kilómetros de circunferencia, este nuevo diseño podría caber sobre una mesa.

La propuesta se basa en el uso de nanotubos de carbono y un láser polarizado para generar campos eléctricos extremadamente intensos. Dentro de estos nanotubos, los electrones se mueven en espiral gracias a un fenómeno conocido como ondas plasmónicas superficiales, produciendo rayos X coherentes y muy potentes. Según las simulaciones, esta tecnología podría generar radiación hasta cien veces más intensa que otros aceleradores compactos actuales.

El impacto potencial es enorme. Hoy en día, los rayos X de alta intensidad solo se producen en grandes instalaciones como sincrotrones, a los que muchos investigadores, hospitales y universidades no pueden acceder fácilmente. Con un acelerador compacto, estas fuentes avanzadas podrían instalarse en laboratorios más pequeños, permitiendo imágenes médicas más precisas, estudios detallados de proteínas y fármacos, análisis de materiales delicados y pruebas industriales no destructivas.

Por ahora, el concepto ha sido validado únicamente mediante simulaciones por computadora, aunque se basa en tecnologías que ya existen en laboratorio, como los nanotubos de carbono y los láseres de alta potencia. El siguiente paso será construir prototipos reales y comprobar que el sistema funciona en condiciones experimentales.

Aunque este nuevo acelerador no competiría con gigantes como el LHC, sí podría igualar las capacidades de muchos sincrotrones modernos en un formato de sobremesa. De hacerse realidad, esta tecnología podría democratizar el acceso a herramientas científicas avanzadas y llevar la física de frontera a hospitales, universidades y centros de investigación de todo el mundo.