Creando estilos de vida sanos

Jugador compulsivo…. ¿Yooooo?

* Por razones obvias, la identidad del autor de este testimonio permanece en el anonimato para respetar su identidad, como él lo solicitó.

Yo soy Rafael… La primera vez que escuché el término “jugador compulsivo”, me acordé de una caricatura donde se veía que un gato (que había sido mordido por “el gusanito del juego”), le decía al perro: “Da cartas, da cartas… ándale da cartas.” Eso es lo que yo creía que era un jugador compulsivo.

De adulto, volví a escuchar el término de jugador compulsivo y la verdad me sentía muy lejos de que se me pudiera aplicar a mí. Sin embargo, la realidad era otra. Me tomó mucho tiempo darme cuenta de que era un jugador compulsivo, pero desgraciadamente tuve que perder mucho para saberlo: perdí mis negocios, perdí mi casa, perdí dinero, perdí amigos, perdí respeto, perdí tiempo y ¿qué gané? Solamente angustia, soledad, miseria y dolor… mucho dolor.

Hoy por hoy acepto y admito que soy un jugador compulsivo. Reconozco que es una enfermedad pero yo nunca la escogí, yo no pedí tenerla.

También, sé que esta enfermedad no se cura, sólo se controla. Recuerdo que alguna vez mi terapeuta me sugirió la posibilidad de que dejara de apostar y la respuesta que le di fue que eso era imposible, que realmente no podía dejar de hacerlo, que seguramente el día que yo no apostara mis números favoritos iban a salir y yo me perdería el premio.

Hoy puedo decir que sí se puede dejar de apostar. Encontré un grupo de personas que tienen el mismo problema que yo, que entienden mi sufrimiento y me ayudan en mi recuperación. Si yo hubiera detectado mi enfermedad por el juego 10 ó 15 años antes, no habría tenido que perder todo lo que perdí, ni le hubiera causado a mi familia tanto dolor. Por eso me decidí a escribir este artículo en el que quizá algunos de ustedes puedan verse reflejados e ir en busca de ayuda.

A continuación detallo 20 preguntas para ser respondidas con total honestidad. Tú decides si necesitas ayuda o no.

1.- ¿Has faltado alguna vez al trabajo por la afición a apostar?

2.- ¿La afición a las apuestas te ha causado infelicidad en tu hogar?

3.- ¿Ha afectado tu reputación la afición a apostar?

4.- ¿Has sentido alguna vez remordimiento después de apostar?

5.-  ¿Has apostado alguna vez para obtener dinero, con el objetivo de pagar deudas o resolver problemas financieros?

6.- ¿Disminuyó tu eficiencia y ambición debido a tu afición a apostar?

7.- ¿Después de perder, sientes que tenías que regresar tan pronto como fuera posible y ganar para recuperar sus pérdidas?

8.- ¿Después de ganar, sentiste una necesidad urgente de regresar y ganar más?

9.- ¿Apostabas a menudo, hasta perder el último centavo que tenías en tu cartera?

10.- ¿Alguna vez pediste dinero prestado para financiar la afición a apostar?

11.- ¿Alguna vez  vendiste algo para financiar la afición a apostar?

12.- ¿Te has sentido renuente a usar dinero obtenido en apuestas en tus gastos normales?

13.- ¿Tu afición a las apuestas hizo que descuidaras tu propio bienestar y el de tu familia?

14.- ¿Apostaste por un tiempo más extenso del que habías planeado?

15.- ¿Has apostado para escapar de algún problema, preocupación o frustración?

16.- ¿Alguna vez has cometido o consideraste cometer un acto ilegal para financiar la afición a las apuestas?

17.- ¿La afición a las apuestas te ha provocado dificultades para dormir?

18.- ¿Las discusiones, desilusiones o frustraciones te han generado una necesidad urgente de apostar?

19.- ¿Ha sentido alguna vez una necesidad urgente de celebrar cualquier buena fortuna con un par de horas dedicadas a apostar?

20.- ¿Ha considerado alguna vez la autodestrucción a causa de su afición a apostar?

La mayoría de los jugadores compulsivos responden afirmativamente a por lo menos siete de estas preguntas.

Si tú no eres jugador compulsivo, pero eres cónyuge, padre o hijo de algún jugador compulsivo, también existe ayuda para familiares de jugadores compulsivos

Cualquier comunicación favor de hacerla a través de UMBRAL 2587-6555 será atendido con discreción y confidencialidad absolutas.